Un aplauso a la historia | Noticias de El Salvador

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Bien dicen que la historia nunca deja de contarse, ni de superarse. Después de una medalla de oro, vino otra, y luego otra más. Era increíble. En poco más de tres horas, El Salvador estaba haciendo historia dorada más de lo que se había hecho en todos los años de existencia de Juegos Panamericanos. Habían pasado todos esos días previos tranquilos, sin medallas; y, de un mometo a otro, se vinieron todas de una sola vez.

En un momento, era como para sorprenderse. Pero después, vino la locura. Si ni los propios atletas todavía lo creen, los que lo vimos de lejos estábamos emocionados e impresionados. Y la vivencia, desde el periodismo, era intensa. Una, otra y otra cosa más. Era como para aplaudir al atleta como periodista, hasta hacerlo como aficionado salvadoreño y gritarle su nombre al ganador, al estilo de la madre de Roberto Hernández, quien terminó sin voz.

Pero definitivamente, estar en el momento justo y ver los esfuerzos personales de los atletas para dejar escuchar que el campeón es de El Salvador, eso justo, es invaluable. Más, oír las notas del himno nacional, enchinan la piel.

🥇🥇🥇💙🇸🇻🥉☺️📸 Son 17 días de #JuegosPanamericanosLima2019, y terminamos aquí, después de la natación, con la jornada más histórica para el deporte salvadoreño: tres oros, el mismo día. Gracias a #Lima2019, por regalarle tanto a El Salvador. #OrgulloSalvadoreño #AzulYBlanco👏🏻❗ pic.twitter.com/QBRlmYorcc

— Varinia Escalante (@VSkalanT) August 11, 2019

Si esto es parte de un selecto grupo de deportistas, que tienen muchos años en sus deportes, se puede hacer mucho más por otros que ya están en el camino, y por los que ya entraron al rendimiento deportivo. El apoyo del gobierno y del Coes deberá ser indiscutible, para los cuatro medallistas de Lima 2019, pero también para los que vienen atrás y asistieron a la justa. “Se tiene que profesionalizar el deporte”, expuso el medallista dorado Hernández.

Mucha sabiduría en sus palabras, ya que si ellos lo consiguieron, los demás también pueden lograrlo. Falta mucho para que vuelva a repetirse esta página dorada, que ojalá no se estanque y pasen otros más de 12 años como entre la de Cristina López y la de Roberto Hernández, pero no es imposible de conquistarse y ampliarla a más oros.

Por ahora, la jornada de ese sábado 10 de agosto quedará para enmarcar en la gloria deportiva. En la historia pura. Y será una página que enmarcaré también en mi historia personal.



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